Historia

Autor: Beatriz Vasquez de RamirezCorporación Colombiana de Voluntariado PDF

Preámbulo

Dedicar tiempo, trabajo y talento en ayudar a los demás procurando su bienestar sin esperar retribución económica, constituye hoy en día una elección de muchos hombres y mujeres en el mundo. Servicio voluntario, trabajo voluntario, acción voluntaria o voluntariado, son algunos de los nombres que recibe esta práctica social. Puede ser realizada por individuos que actúan solos o personas que trabajan colectivamente de manera informal en la comunidad o por medio de una organización legalmente constituida o una agencia del Estado (1) Magda Patricia Estrada. Trabajo de grado para optar el título de Magister en Antropología. Universidad de los Andes, 2007.

Aproximación Histórica

HistoriaLas raíces del voluntariado colombiano se encuentran en la cultura indígena con su trabajo en las llamadas “Mingas” o “Minkas”, donde colectivamente se buscaban soluciones a las necesidades e intereses de la comunidad. El espíritu de solidaridad a través de la ayuda mutua precede a los conceptos modernos de voluntariado y servicio civico Menon Mcbride, 2003.

En la Conquista y la Colonia, hay manifestaciones de apoyo al más débil por razones principalmente religiosas. Los “encomenderos”, personas delegadas por la corona española para administrar y explotar un territorio conquistado, tenían la responsabilidad de cuidar a los habitantes de su territorio y procurarles una vida digna, así como dar orientación religiosa. Institución ésta que originó tanto conductas bondadosas muchas veces sobreprotectoras o paternalistas como explotación y abusos.

Así también surgieron cofradías o asociaciones integradas por personas con afinidades sociales, de oficio, etnia, o vecindad geográfica en torno a intereses o necesidades comunes donde se generaban lazos de hermandad y solidaridad para afrontar situaciones de desastre, enfermedad o muerte.
En 1857 nace la Sociedad de San Vicente de Paúl inspirada en la asociación francesa del mismo nombre. Los socios recogían numerosas limosnas para ser repartidas entre familias más o menos necesitadas.

Con la constitución de 1886, la Iglesia Católica recibió la responsabilidad de la asistencia social por parte del Estado. Si bien es cierto que comienza a configurar una separación de estos poderes, se mantienen fuertes vínculos para enfrentar la atención a las numerosas necesidades sociales. Por parte de la Iglesia se retoma el concepto de caridad como una forma de lograr el crecimiento espiritual. Por parte del Estado se asume el concepto de la asistencia social directa como una manera de atender a los pobres.
En 1915 nace la Cruz Roja Colombiana, otra entidad pionera del voluntariado, reconocida internacionalmente en 1922.

Alrededor de 1960 nacen las llamadas “Damas Grises”, vinculadas directamente a esta institución.

El voluntariado como movimiento organizado y apoyado internacionalmente, se creó después de la II Guerra Mundial. Fue promovido por las Naciones Unidas a través de la UNESCO, quien coordinó la Primera Conferencia Internacional del Servicio Voluntario e impulsó la creación del Servicio Voluntario Internacional que reúne los esfuerzos por la Paz, la lucha por el desarrollo, la justicia social y la protección del medio ambiente.
Durante la segunda mitad del Siglo XX ocurrieron muchas y profundas transformaciones en las manifestaciones de solidaridad y en la organización social: Se institucionalizó la Acción Comunal; la mujer superó los límites del hogar para irrumpir en la creación de instituciones de servicio e ingresó masivamente al mundo universitario y laboral. Los países fueron clasificados en categorías económicas y se planteó el concepto del tercer mundo; desarrollo y subdesarrollo relacionado con la producción, la industrialización y la tecnología.

En la década del 60 nacen numerosos grupos, mayoritariamente integrados por mujeres, que trabajan en diferentes frentes para servir solidariamente a personas y grupos en situación de pobreza, calamidad, enfermedad o marginados por falta de oportunidades.

En esta misma década nace la Asociación Internacional de Esfuerzos Voluntarios, IAVE, por iniciativa de la Conferencia Nacional de Bienestar Social de los Estados Unidos, con el objetivo de crear puentes de entendimiento, intercambio y ayuda mutua entre los voluntarios del mundo. Actualmente IAVE cuenta con afiliados provenientes de países de todos los continentes. Realiza bianualmente la Conferencia Mundial, como órgano de intercambio y orientación de los voluntarios.

Otras entidades de orden nacional, surgen a través de los años: la Asociación Colombiana de Voluntariado Hospitalario y de Salud, AVHOS, hoy organizada en cinco regionales integradas por seccionales según área geográfica, con más de 1500 voluntarias; la Asociación Cristiana de Jóvenes, ACJ, inspirada en la organización internacional YMCA; los Boy Scouts; y las Guías Scout de Colombia; la Fundación de Voluntariados El Sembrador; los Clubes Rotarios y de Leones; la Liga Colombiana Contra el Cáncer; etc.

En 1962, la Alianza para el Progreso, programa de los Estados Unidos; la Comisión Interamericana de Mujeres; y la Agencia Interamericana para el Desarrollo, convocan al Primer Seminario sobre la Participación de la Mujer en el Desarrollo. En este evento, realizado en Bogotá con participación de los cinco países Bolivarianos, se analizó la conveniencia y la necesidad del aporte femenino, más en calidad voluntaria que como inserción al mercado laboral. Entre los años de 1963 y 1970, a raíz de las conclusiones de este Seminario, se crearon catorce (14) Asociaciones Departamentales de Voluntariado, que reunieron a más de 250 agrupaciones voluntarias que realizaban sus labores en diferentes áreas y poblaciones de Colombia.

En 1975, 14 Asociaciones Departamentales decidieron crear una entidad de orden nacional que cumpliera la misión de asesorar, promover y coordinar sus esfuerzos voluntarios mediante programas de formación, información, divulgación y coordinación, representándolas ante el Estado y otros sectores de la sociedad. Nació así la Coordinación Colombiana de Trabajo Voluntario, CCTV, que reunió las Asociaciones Departamentales de Voluntariado, con más de 300 grupos afiliados, integrados por 11.000 voluntarios y voluntarias. Hoy esta entidad se denomina Corporación Colombiana de Voluntariado, CCV.

Los voluntarios, fundadores e inspiradores de estas entidades, fueron inicialmente ejecutores de los programas, servicios y promotores directos de los mismos, pero a medida que las instituciones tuvieron que superarse y tecnificarse, asumieron un importante papel humanizador, inspirador y de complemento de la labor profesional, como parte de un equipo interdisciplinario, “brazo extendido”, para trabajar hacia y con la comunidad.

La última década del Siglo XX transformó en Colombia el panorama de las instituciones de servicio sin ánimo de lucro: la reforma constitucional consagra la descentralización administrativa del país, plantea la democracia participativa y ofrece nuevas oportunidades a la ciudadanía para ser protagonista y constructora del tejido social; reconoce la importancia y el protagonismo de la sociedad civil y elimina los llamados “auxilios de gobierno”. La Ley 100 de 1993 sobre Seguridad Social, reconoce el derecho universal de los ciudadanos de gozar de protección y servicios de salud, para lo cual establece el régimen contributivo y el régimen subsidiado para quienes no pueden en razón de sus ingresos pagar los servicios de salud. Concibe además los establecimientos hospitalarios y de salud como entidades que deben lograr autosostenibilidad a través de la venta de servicios. Este concepto se aplica hoy a todas las entidades sin ánimo de lucro.

La Ley 720 de diciembre de 2001, Año Internacional de los Voluntarios, y su Decreto Reglamentario 4290 de 2005, buscan facilitar la acción voluntaria mediante el reconocimiento del Estado y su responsabilidad de apoyar los esfuerzos voluntarios y propiciar la estructuración del Sistema Nacional de Voluntariado, SNV.

El panorama actual del voluntariado colombiano muestra una gran cantidad de grupos voluntarios que trabajan según las diversas necesidades y la sensibilidad de la sociedad civil. La conciencia de ser ciudadano, con derecho a participar, y el tema de la Responsabilidad Social son ahora más fuertes. El concepto de solidaridad vivida como cumplimiento de los deberes ciudadanos y la construcción de un país más equitativo, son elementos motivadores para el logro de una cultura de voluntariado.